

El Modernismo es un movimiento artístico que se desarrolló durante el final del siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX. Uno de los principales ideólogos del movimiento fue el inglés John Ruskin (1819-1900), un apasionado del arte gótico cuyas ideas influyeron en el movimiento Arts and Crafts, que vulve a la naturaleza, a las formas graciosas, onduladas, delicadas, de un suave encanto, en las que son frecuentes vegetales, flores, insectos, peces, sirenas, dragones y pájaros de colores y colas espectaculares. Su interés no es sólo por el arte, sino por sus consecuencias sociales y políticas, como las de la arquitectura y de la literatura. Estas ideas tuvieron un gran difusión e influencia sobre el arte en Europa y América.
El simbolismo no pudo desarrollarse mediante un estilo unitario; por eso, se hace muy difícil definirlo de forma general. Es más bien un conglomerado de encuentros pictóricos individuales y Néstor Martín Fernández de la Torre se convierte en uno de los artistas que superan cualquier clasificación.
El conocimiento y estudio de Néstor de los prerrafaelistas y de los simbolistas en 1904, con su viaje a Londres, no llegará a plasmarse hasta 1907, durante su estancia barcelonesa, donde crea su primer cuadro simbolista, La Dama Blanca.